0:41 y un pincel.
Érase una vez un individuo.
Ya ha mutado tantas veces que,
a veces le cuesta reconocerse.
No es su culpa, solo se adapta
para seguir, al final Darwin sí te-
nía razón, es cuestión de sobrevivir.
Mira con cautela y va por el mundo
buscando maravillas efímeras.
Se siente como la calma que le da
un abrazo de su madre y un escenario
turbio lleno de todo eso que lo hace llorar.
La muerte es muy sencilla, pero
ella le da el mérito que se
merece, pues la muerte no discrimina.
Y la vida es compleja, por eso
se queda. Esta,
te coloca todo a disposición
y pone un letrero que dicta:
“Toma lo que quieras, cuando quieras.
Pero solo si eres salvaje.”
¿Y qué mejor reto que los que inician
en "solo los que se atrevan"?
No está aquí, su mente viaja
a velocidades que desconoce,
y tiene miedo de que si va más
rápido desaparezcan sus memorias.
Buscarle solución a todo lo
irrevocable es su mayor virtud
(o defecto).
Tú puedes verlo como quieras pues
tampoco le importa tanto lo
que tú creas (es orgullosa, no vanidosa).
Evitaba ser tocada porque en
una de sus etapas se había
convertido en la canción más triste
del mundo. Y aunque son buenas, no
suenan como el minuto 0:41 de
SIMPLE AS THIS.
Para las personas es semilla
de amapola y receptor designado
(chica empatía le dicen)
que no les de miedo quererla si
la descubren marea, ya se ha cansado
de ser incondicional porque la hicieron
invisible.
XOXO

Comentarios
Publicar un comentario