Poema: Distracciones peligrosas.

La mort.


Me siento vacía.
Todo tiene el mismo gusto,
seco, amargo y tan mentecato.

Pienso en qué podría aportar
a mis cercanos, porque si pienso
a una escala mayor, no creo poder seguir
existiendo.

Ira, miedo, decepción.

Que me hace entrar en desequilibrio mental
la solución más fácil suele definirse,
como la más violenta.

Pero ¿por qué si se sufre tanto
y no se quiere nada más,
te incitan a seguir?
El dolor es individual,
la felicidad y el amor son una decisión,
y la verdad no estoy segura de
querer tomarlas.

Pero me murmuran que, por otro lado,
si las tomo podría olvidarlo todo
y estaría nuevamente espléndida.

Me gustaría agregar que después de poseer tanto saber,
sabes lo difícil que es irte por la segunda opción.
no sentirse culpable por saber el funcionamiento de las cosas.
Lo natural es sentirse diminuto.
Si te quieres sentir colosal evita comprender. 
Pensar,
cuestionar,
interpelar.

Subo de nuevo a la cornisa 
cinco segundos, 
en un intento de epifanía.

Y el cielo amplio e inmarcesible.

Más allá del cielo,
hay una estrella que no para de titilar
se que intenta decirme algo.
Y para entenderla parpadeo,
dejo mi mente en blanco,
hago de mis oídos los más serviciales
y entonces,
todo se abre y se hace más dilucido.

La noche aún es joven
y quiero que me cuente todos sus secretos,
y me dice que siempre han estado presentes
pero que mi ignorancia en las cosas pequeñas
no me ha dejado percibirlos.
Parpadeo nuevamente
y recuerdo,
todo aquel dolor y miedo,
pero esta vez observando eso que he pasado por alto
y siento que así podría haber visto todo.
Mis ojos lo han visto mientras miraba aquel paisaje.
Soy todo lo que aquí y ahora puedo.

Impulso, fuerza, estimulo. 

Comienzo a sentirme agradecida,
me siento ciudadana del universo
mientras
uniendo estos versos me hago transparente.
Y ya no estoy sobre la cornisa
observando la noche.
Ahora soy la noche.
Mi alrededor me murmura
que siendo humana
soy tierra,
soy luna,
soy aire,
soy agua,
porque todo lo que poseo,
le perteneció antes al universo
y todo lo que soy y seré le pertenecerá después.

El nuevo mundo siempre ha sido este,
con certeza sé
que nunca estuve tan mal como suponía,
solo estaba muy distraída.

Y ahora
teniendo todo,
pero no poseyendo nada
aplico la tercera ley de Newton
y el miedo,
el dolor,
y el recelo
los despojo de mi cuerpo,
porque para volar 
necesito dejarlos atrás.


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