Poema: A Dios.
El frio llegó,
la rabia,
la ira,
y con ello,
la necesidad de volverme pirómana,
de mantenerme cálida.
A penas el lápiz toque el papel,
se enciende la cerilla para iniciar una explosión.
Me parece que es el momento
de liberarme,
así que
escribo una carta,
donde solo digo adiós
porque no soporto este juego.
Adiós a tus mentiras.
Adiós a tus trampas.
Adiós tus malos tratos.
Solo adiós.
Y eso es todo
porque no conozco
otra forma de
arder o de llorar
que no sea escribir.
Ahora lo veo,
todo me hace sentir seguridad de que
ya no te quiero.
Por fin entiendo
que después de todo el sufrimiento
llega el renacimiento.
Entonces despierto
la vida me respira una y otra vez
¡Esto es lo que he buscado toda mi vida!
Me he hecho tan ligera
puedo llegar al lugar imagine,
así que me hago la idea de ir a
mi lugar favorito
y cuando finalmente aterrizo
me doy cuenta de que
me he mentido.
Ha sucedido una epifanía,
me doy cuenta que
mi lugar favorito eres tú
y lo demás se vuelve superfluo.
Y en medio de esta limerencia
le doy gracias a Dios por
darte una caja de Pandora
que no puedo ser otra
más que mi torácica.
Allí estuvo,
está
y estará la esperanza de
que mejores.


Brutal
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