El arte en la política... ¿O es al revés?

La salida del Laureano por Débora Arango.

Hace poco viendo por primera vez la película “Dr. Strangelove” dirigida por el reconocido Stanley Kubrick, tuve el pensamiento de que tan hondo se ha colado el arte en la política, pero luego de analizarlo por unos minutos me di cuenta de que no solo era de esa manera, si no que también sucedía en sentido contrario; la política también influía en el arte.

Aunque el pensamiento popular es que son temas que van en caminos paralelos, el arte y la política han ido siempre de la mano y ambas se influyen de manera reciproca.

Hoy en día encontramos con personas que piensan que el arte es espíritu, un espíritu que debería estar libre de ideologías; y con muchas otras que nos dicen que el arte debe estar ligado y asumir compromisos socio-político.

Para todas las conclusiones debemos tener en cuenta que no solo se debe apreciar e interpretar el producto final (la obra ya realizada) si no que también, se debe tomar en cuenta todo el proceso que conlleva la creación de ese producto final, aquello que se conoce como proceso de producción artística. También hay que saber diferenciar entre la política y lo político. ¿A qué me refiero? Siguiendo lo que nos plantea Aristóteles, lo político es aquello que diferencia al ser humano del animal, y consiste en la capacidad de dar forma a la vida social. La política es, en cambio, la concreta actividad que se encamina a la conquista del poder o a su conservación.

Las propagandas políticas son icónicas. El arte como medio de expresión a lo largo de los años cambia puntos de vista, al hablar de corrupción y derechos humanos, de la distribución de las clases sociales, entre otras cosas. Por la gran importancia que tiene la expresión en un nivel político y social a través de toda la historia, varias obras de arte han sido destruidas.

Históricamente el arte clásico fue destruido o desfigurado por los cristianos y el arte cristiano por los musulmanes. Durante la Reforma protestante, gran mayoría del arte medieval y religioso del renacimiento fue deshecho.

En 1942 obras de artistas como Dalí, Picasso, Ernst, Klee, Leger y Miro fueron quemadas ya que algunas eran consideradas por los nazis como arte degenerado, depravado y corrupto. Y así como estas, a través de la historia nos encontramos con centenares de obras que han sido destruidas o dañadas por su significado político.


Quema de libros en 1933.
No yendo muy lejos nos encontramos con la famosa “Lista Gottbegnadeten” (Lista de dotados con la gracia de Dios), que se ubica históricamente en la Alemania nazi, creada exactamente en 1944, era una lista que contenía 36 páginas con los nombres de artistas que se consideraban representativos del Tercer Reich (“tercer imperio” termino que se emplea para referirse a la Alemania nazi). Gracias a esta lista se destruyeron a miles de artistas y millones de obras; y es una ironía viendo el interés desmedido que tenía Adolf Hittler hacia el arte.

Todas las personas en esta lista debían seguir los estándares dictados por el régimen y hacerle propaganda a su yugo, ya que por el contrario de no hacerlo serían aniquilados. Estas obras fueron una respuesta antisemítica.


Como un punto que resalta solo por sí mismo también tenemos la ideología de la terminología del arte como diferenciador social tan interiorizada, pero de una manera tan cuidadosa que no nos detenemos ni siquiera un momento a pensar la razón. Desde civilizaciones antiguas nos podemos dar cuenta que el consumo artístico solo era posible para las personas de la élite, nunca se intentó cambiar ese pensamiento y actualmente es un factor invisible pero significativo.

Más allá de esto, nos encontramos ahora con lo político; lo que debe estar aceptado por la sociedad. Y como todo se ha hecho producto de objeciones hasta tal punto de que el arte deja de serlo por el hecho de no poder ser expresado por lo que actualmente se conoce como cultura de la cancelación (hablaré sobre esto en una entrada futura).

La conformación de estos nuevos paradigmas (culturales y estéticos) da origen a un conjunto de prácticas artísticas que se asientan en el reconocimiento de la función social del arte, el compromiso con la ciudadanía, un cambio del espectador en el proceso creativo o la intervención en el espacio público.

Y ya para finalizar podemos decir es que ya sea por acción o por abstención es algo que no puede disociarse ya que, si lo político se expresa simbólicamente y lo simbólico refuerza estructuras de poder, todo arte es político ya que implica un posicionamiento frente a las relaciones sociales.


La ruptura del planeta, por Dalí. Su paradero es desconocido.

"Hijos de Marx y de la Coca Cola."
-Masculin, Fémenin.




Comentarios

  1. Desde siempre el arte ha sido algo selecto desde el primer pictograma echo en una cueva, me imagino que solo lo podian apreciarlo los que vivian en dicha cueva y asi sigue siendo ya que algunas obras sean pintadas,talladas,escritas se encuentran en coleccionistas privados politicos,millonarios etc.

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