Racismo Científico: Zoos humanos.
Hace poco menos de una semana, leyendo “El Gran Gatsby” del reconocido
escritor Scott Fitzgerald, me encontré muy interesada en el libro que leía Tom
Buchanan. Posteriormente para matar mis dudas, comencé a investigar y me topé
con el nombre de Madison Grant, a partir de ahí entre en un mundo más profundo
sobre todo este tema que es el racismo científico.
Para empezar, aclaremos que es racismo. Según Wikipedia es: «ideología que defiende la superioridad de una
raza frente a las demás y la necesidad de mantenerla aislada o separada del
resto dentro de una comunidad o un país.»
Ahora, esto sucedió
aproximadamente entre los siglos XIX y XX, probablemente antes del siglo XIX
igual se veía, pero no era denominado como tal.
El racismo científico era
una pseudociencia cuyo propósito era demostrar de manera científica que la raza
blanca era superior a cualquier otra en todos los niveles (evolutivos,
intelectuales, entre otros); sin decir que, aunque no era algo que podía ser
comprobado, en aquel tiempo, sin muchas fuentes de donde obtener información,
la gente lo creía ya que un científico con renombre lo decía. Cabe destacar que
todo este movimiento se dio durante el neo- imperialismo, que es donde se
produjeron la mayoría de las teorías racistas que vemos hoy en día.
A partir de esto comenzaron diversos experimentos, exposiciones, entre otros sucesos que conllevaron que los colonizadores (europeos, americanos) que tenían colonias en África y Asia, secuestraran personas de estas etnias para estudiarlas, y guiados por la curiosidad mórbida de todo esto entran los zoológicos humanos.
Con todo el auge de los avances científicos (destacando a Darwin), a finales del XIX y comienzos del siglo XX se celebraron “Las Exposiciones Universales”; estas duraban meses y eran macro exhibiciones sobre un poco de todas las ciencias (física, tecnología, matemática). En todas estas exposiciones había zoológicos humanos, que era unas partes donde mostraban personas como si fueran animales, cuyo objetivo solo era el entretenimiento de la gente.
De esta manera los
americanos y europeos traían de sus colonias antes mencionada a los nativos, y
dentro de un reducido espacio intentaban replicar su arquitectura y colocaban a
estas personas (las que fueron secuestradas) a que fingieran que vivían su vida
de una manera totalmente normal. Entre todas estas exhibiciones una de las más
destacadas, a la que fueron alrededor de 19 millones de personas, fue la que se
realizó en Saint Louis en 1904. Y se destaca porque había un Macro Zoo Humano,
o sea, eran más de mil personas traídas de Japón, Sudamérica, El Congo y gente
de la tribu Apache.
Todos esto era validado
por la comunidad científica, y quién se encarga de la parte antropológica de
todo esto es William McGee, cuyo propósito principal era mostrar una
representación de la evolución humana comenzando por los que consideraba menos
evolucionados.
Además de exponerlos, les
hacían realizar actividades atléticas para demostrar que eran inferiores a los
blancos, y que resistían mucho más el dolor.
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| Ota benga. |
Luego de que culminaran
estas exposiciones y regresaran a las personas a las colonias, se quedaron con
un chico llamado Ota Benga, quien fue encerrado en una jaula con un simio en el
Museo del Bronx de Nueva York, donde tuvo de espectadores aproximadamente
250.000 personas. Y solo estaba encerrado para demostrar, teorías como la
evolución, eugenesia y por supuesto, el racismo científico. En una ocasión con
40.000 espectadores, estos comenzaron a arrojarle objetos, comida y
posteriormente a insultarlo, en un trance de ira (muy comprensible) él comenzó
a perseguir a estos espectadores. Todo su show fue patrocinado por Madison
Grant. Tiempo más tarde, en 1906, luego de protestas dirigidas por el clérigo
James H. Gordon, este lo llevo a un orfanato donde lo acogieron para que
pudiese rehacer su vida. Pero luego de estos sucesos tan violentos y
traumáticos ¿quién podría volver a llevar una vida normal? Apenas tuvo la
oportunidad, quiso volver a su lugar de origen, El Congo, pero en 1916 estalló la guerra y se lo
impidió, según lo que se dice, el 20 de marzo de este año arrancó las coronas
que le había puesto para suplantar sus puntiagudos dientes, bailo una danza
tradicional y se disparó al corazón.
Casi un siglo después de
todo esto y aún hace un poco más de diez años se vio, hasta donde pude
investigar, el ultimo Zoo humano en Adeilada, Australia en el 2007.


Me parece que es un tema muy interesante y me gustaria ahondar mas en el .
ResponderEliminarAsi que si puderas seguir publicando sobre el tema seria exelente