El poema sin nombre.
Aprendí a correr hacia lo que hace palpitar mi corazón. Ya no quiero quedarme vacía como la vida sin canción. La zona de confort te va a matar, si no hay riesgos no se hace la historia. Si no hay pasión tu sino no perdurará, vivirás una horrible e injusta agonía. Buscando siempre lo más anómalo en la poquita parte de razón. A veces soy muy terca, pero entiende(me), estoy aprendiendo a buscar mi dirección. Perdón por darte amor sin haberlo dicho nunca. Aprendí a hacerlo sentir, nunca a pronunciarlo. Esas tristezas que se alojan a pensión completa en la caja de Pandora que es mi torácica, son las únicas que me enseñan qué la forma más sencilla de reconocer mis sueños, es intentándolos. Yo me rio a otro volumen cuando somos tú y yo, porque siempre supe que llorar era reírse de la risa. Que las cosas no me salían bien, porque no les abría del todo la puerta; que esas visitas las minaba, para que, al estallar, se me fueran las ganas. Y no sentirme culpable p...